En una frase. El S&P 500 cerró la semana en 7.674, apenas un 1,4% por debajo del máximo que marcó el 16 de agosto, y sigue subiendo casi un 19% en doce meses. Pero por debajo de esa calma han pasado tres cosas a la vez: el ánimo del inversor se ha dado la vuelta en dos semanas, el dinero ha rotado hacia sectores defensivos con una fuerza que no se veía en meses, y nuestras dos medidas de dato duro han tocado máximos de varios años. El régimen no cambia. Lo que cambia es quién está cómodo dentro de él.
Empecemos por lo que se ve
Si usted mira solo el número grande, esta semana no ha pasado nada.
El S&P 500 tocó su máximo de los últimos doce meses en la semana que terminó el 16 de agosto, en 7.785,76. Siete días después, el cierre semanal fue 7.674,37. Un 1,4% menos. En doce meses sigue arriba un 18,7%, que es una cifra que en cualquier otro año habría dado para titulares.
Un retroceso del 1,4% no es nada. Ocurre varias veces al año y casi nunca significa algo.
Pero el índice es una media. Y una media, por definición, esconde lo que hacen sus componentes.
El movimiento que el índice no enseña
Aquí viene la parte que merece entenderse, porque el concepto tiene nombre técnico —rotación sectorial— y por debajo es sencillo.
Imagine que el mercado se divide en dos grandes familias. Por un lado, las empresas cíclicas: las que ganan mucho cuando la economía va bien y sufren cuando se enfría. Constructoras, automoción, viajes, industriales, banca. Por otro, las defensivas: las que venden lo mismo pase lo que pase. Electricidad, agua, alimentación básica, farmacia, telecomunicaciones. Nadie deja de pagar la luz porque haya recesión.
Cuando los inversores están cómodos, compran cíclicas. Cuando empiezan a no estarlo, se pasan a defensivas. Y aquí está el detalle: si el dinero se mueve de unas a otras dentro del mismo índice, el índice apenas se entera. Lo que sale de un sitio entra en otro. La media se queda casi igual.
Por eso se vigila el ratio entre ambas familias. Es un termómetro de apetito, no de nivel.
Nuestro ratio de cíclicas contra defensivas ha caído alrededor de un 10% en dos semanas: del 10 de agosto al 19 se desplomó, y solo recuperó una parte el día 21. Un 10% en el ratio, con el índice cediendo un 1,4%.
Léalo otra vez. El índice se ha movido un 1,4%. La preferencia por el riesgo, siete veces más.
Y el ánimo, que se dio la vuelta en dos semanas
No es un indicador aislado. La encuesta lo dice, los flujos lo dicen y nuestro compuesto lo dice.
Nuestra lectura semanal de sentimiento —que combina varias fuentes en un solo dato— lleva dos semanas en terreno negativo, cada una peor que la anterior, y ha arrastrado la media de seis semanas hasta el borde de cero. No damos los números, por la misma razón por la que no publicamos la receta: se ve en el dial, arriba. Lo que sí podemos contarle es qué hay debajo, porque eso es público.
Los asesores profesionales. El porcentaje de alcistas en la encuesta de Investors Intelligence bajó del 57,4% al 54,7% en una semana, y los bajistas subieron de 14,8% a 15,1%. No es un vuelco, es un ceder.
Los particulares. La lectura de AAII pasó de 37,0% a 34,7%.
El ratio alcistas/bajistas cruzó por debajo de uno. De 1,08 a 0,75. Ese cruce importa más que el nivel: significa que, por primera vez en semanas, hay más gente esperando caídas que subidas.
Y el dinero, que es el que no miente. Los flujos semanales hacia fondos de bolsa estadounidense pasaron de entrar 1.329 millones a salir 853.
Cuatro medidas distintas, hechas por gente distinta, con metodologías distintas. Las cuatro apuntando al mismo sitio en la misma quincena.
El detalle que no encaja
Y sin embargo hay algo que no cuadra, y prefiero decirlo a maquillarlo.
Si la gente estuviera realmente asustada, compraría protección. La forma más común de protegerse en bolsa es comprar opciones de venta —puts—, que actúan como un seguro: cuestan una prima y limitan la pérdida si el mercado cae. Cuando el miedo sube, la demanda de puts sube, y el llamado ratio put/call sube con ella.
Esta semana ha hecho lo contrario. El ratio put/call lleva tres semanas bajando: 0,652, luego 0,638, luego 0,636, y ahora 0,609.
O sea: el ánimo declarado se ha dado la vuelta, el dinero ha rotado a defensivas, y nadie está pagando por cubrirse.
Conviene no exagerarlo. Ese 0,609 no es un mínimo de doce meses —en mayo se vio 0,51 y en enero 0,52—, así que no estamos ante complacencia extrema. Pero el desajuste está ahí, y de las tres cosas que han pasado esta semana es la que menos me cuadra.
Mientras tanto, los datos duros están en máximos
Aquí es donde la semana se pone interesante de verdad.
Nuestro Warning Signal —el indicador que avisa si se está formando un círculo vicioso entre la macro, las empresas y las finanzas, el patrón que precedió a 2000, 2008, 2020 y 2022— acaba de firmar su mejor registro desde octubre de 2018. Casi ocho años. Ha subido en ocho de las últimas nueve semanas.
Y aquí hay que decir bien lo que significa, porque es fácil leerlo al revés: en este indicador lo peligroso es el terreno negativo. En la primavera de 2020 se hundió a niveles que no se habían visto desde 2008. Un registro alto no es una alarma. Es lo contrario: dice que hoy no hay ese círculo vicioso.
Lo que no dice, y conviene subrayarlo, es nada sobre lo que hará el precio la semana que viene.
Al mismo tiempo, nuestro indicador adelantado de la economía real ha marcado en agosto, en su dato crudo, su lectura más alta desde junio de 2022. Cuatro años.
Que las dos cosas coincidan es raro. Que coincidan justo cuando el ánimo se rompe, más.
Pero. El adelantado lleva dos meses clavado en el mismo sitio. El dato crudo sigue subiendo; el índice ya no gana pendiente. Ha llegado alto y se ha parado. Y el PIB del trimestre nuevo entra por debajo del anterior: 2,10 frente a 2,69.
Debajo de todo eso ocurre algo ordenado que merece mención. El indicador retrasado —el que refleja lo que ya pasó— lleva tres meses cayendo mientras el adelantado sube. Adelantado arriba, retrasado abajo: ésa es la secuencia típica de una fase temprana del ciclo, no de una tardía. En Europa el índice de sentimiento económico también mejora por tercer mes (95,4 en junio, 96,9 en julio).
El precedente que conviene mirar
La última vez que el Warning estuvo donde está hoy fue octubre de 2018.
Vale la pena recordar qué pasó después, porque es uno de los seis episodios que documentamos en el backtest de 33 años. El mercado cayó con fuerza en el cuarto trimestre de aquel año. Y el sistema no dio señal de alarma — clasificó aquello como una corrección dentro del régimen, no como un cambio de régimen. Acertó: el mercado recuperó todo en los meses siguientes.
Mismo nivel de lectura. Contexto distinto. No es una predicción, y no lo estoy usando como tal: es el único precedente comparable que tenemos y me parece más honesto enseñarlo que esconderlo.
Resultados hipotéticos sobre datos parcialmente reconstruidos; validación del proceso, no recomendación.
La traducción a nuestras cuatro capas
Capa 1 · Warning — 🟢 y reforzándose. Su mejor registro desde octubre de 2018, al alza en ocho de las últimas nueve semanas. Sin círculo vicioso entre macro, empresas y finanzas. Es la parte más sólida del cuadro.
Capa 2 · Multitud — 🟡 y éste es el cambio de la semana. El ánimo cruza a terreno negativo en su lectura semanal, las encuestas ceden, los flujos salen y el dinero rota a defensivas. Con la anomalía ya comentada: nadie compra protección.
Capa 3 · Dinero — 🟡, sin cambios. No hubo reunión de la Fed. Sigue vigente el cuadro del 29 de julio: tipos en 3,50–3,75% y un voto de 9 a 3, con Hammack, Kashkari y Logan pidiendo subirlos un cuarto de punto. Las actas publicadas el 19 de agosto añadieron un matiz que no cambia el color pero sí el peso: «several participants favored an increase of 25 basis points» — más de los tres que acabaron votando en contra lo defendieron en la sala. La tapa del muelle sigue puesta.
Capa 4 · Macro — 🟢 con asterisco. Adelantado en máximos de cuatro años en el dato crudo, retrasado cayendo, coincidente que deja de deteriorarse. El asterisco es la pendiente: el adelantado ha dejado de acelerar justo arriba.
Mismo régimen, tablero en movimiento
Que el régimen no cambie no significa que no pase nada — significa que todavía no ha pasado lo suficiente. Así se movió el tablero en siete días:
Lo que esto no cambia
El régimen sigue siendo Muelle Comprimido, y esta semana encaja mejor que hace un mes.
La idea es sencilla: fundamentales que empujan por abajo, política monetaria que aprieta por arriba, y un ánimo que no acompaña. Cuanta más distancia hay entre lo que dicen los datos y lo que siente la gente, más tensión guarda el sistema. Durante julio y buena parte de agosto el optimismo había desdibujado esa forma. Esta semana vuelve a encajar, y con los datos duros más altos que en años.
Eso no es una previsión de subida ni de bajada. Es una descripción de cuánta energía hay acumulada. Un régimen cambia cuando giran dos o más capas a la vez, y esta semana ha girado una.
Le avisamos el día que cambie. Ése es el trabajo.
En 30 segundos
El S&P cerró en 7.674, un 1,4% bajo su máximo del 16 de agosto. En doce meses, +18,7%.
Por dentro, el ratio cíclicas/defensivas se dejó cerca de un 10% en dos semanas. El dinero rotó aunque el índice apenas se moviera.
El ánimo se dio la vuelta — nuestra lectura semanal encadena dos semanas en negativo: asesores alcistas 57,4% → 54,7%, AAII 37,0% → 34,7%, ratio alcistas/bajistas 1,08 → 0,75, flujos de +1.329 M$ a −853 M$.
La anomalía: el put/call baja tres semanas seguidas (hasta 0,609). Nadie está comprando protección.
Nuestro Warning firma su mejor registro desde octubre de 2018, y el adelantado macro el suyo desde junio de 2022. Las dos a la vez.
El pero: el adelantado lleva dos meses sin ganar pendiente, y el PIB del trimestre nuevo entra en 2,10 frente a 2,69.
El «y qué»: cuando el ánimo se retira y el dato duro no lo acompaña, la tensión no se resuelve — se acumula. Eso no anticipa una dirección; describe una situación. Y la situación de esta semana es que el mercado se ha puesto nervioso por dentro sin que el índice lo cuente por fuera.
Qué vigilar los próximos diez días
Tres fechas, y la del jueves es la que más señal tiene del año.
27–29 de agosto · Jackson Hole. Primer simposio de Kevin Warsh como presidente de la Fed. Llegó prometiendo un cambio en cómo se decide la política monetaria y montó cinco grupos de trabajo cuyas conclusiones no se publican hasta final de año. Lo que hay que escuchar no es dónde van los tipos: es si habla de marco o de coyuntura, y si concreta algo sobre el balance.
28 de agosto · Revisión preliminar de referencia del BLS. Cae dentro del simposio. Corrige las nóminas publicadas contra registros fiscales reales. Si la corrección es grande y a la baja, el relato del mercado laboral sólido se debilita el mismo día en que la Fed habla. Lo prometimos en los comentarios de hace dos semanas y lo contaremos aquí.
15–16 de septiembre · FOMC con dot plot. Donde se materializa lo que se insinúe en Wyoming.
Sigamos la conversación
Una pregunta que dejo abierta, y que va más allá de esta semana:
Si el índice puede quedarse casi quieto mientras el dinero cambia de sitio por dentro, ¿qué está midiendo realmente cuando alguien dice «el mercado está tranquilo»?
Le leo en el chat de suscriptores de FGA Macro — es el sitio para el matiz y la discrepancia.
El informe de la semana, página a página












🇬🇧 In English — this week’s read (TL;DR). The cycle stays in compressed spring. What moved inside the layers: our weekly sentiment reading has spent two weeks in negative territory, dragging the six-week average to the edge of zero — advisor bulls eased, the bull/bear ratio crossed below one, weekly equity flows turned into outflows, and money rotated toward defensives hard enough to drop the cyclical/defensive ratio around 10% while the index itself slipped just 1.4% from its high. Against that, both of our hard-data gauges hit multi-year highs at once: the Warning Signal at its healthiest since October 2018, the leading macro indicator at its best since June 2022 — though the latter has stopped gaining slope. One thing doesn’t fit: nobody is buying protection. The model keeps the regime unchanged; a regime turns when two or more layers do, and this week one did. We read which phase of the cycle the market is in — and flag the day it changes. Full Spanish edition above. Editorial content, not investment advice; no targets, no buy/sell calls.
Para comités de inversión, family offices y direcciones de empresa: elaboramos el Informe institucional de Macro y Mercados bajo demanda y previa cualificación — el mismo proceso de cuatro capas, con la serie propia completa y la watchlist. Escríbenos indicando tu rol y tu mandato.
Solicitar el informe institucional →
Sobre el autor
Francisco Salvador. Analista macro desde 1993. FGA Research & Advisory · Est. 2006 · 33 años de estudio. El backtest de 33 años está en abierto, con DOI permanente, en la página de Evidencia: https://macro.fgaresearch.com/p/evidencia-la-prueba-esta-en-abierto
Fuentes: series propietarias FGA (Warning Signal, Sentiment, adelantado y coincidente macro) con corte al 21-23 de agosto de 2026 · Investors Intelligence, AAII, CBOE y flujos semanales de fondos, mismas fechas · Actas del FOMC del 28-29 de julio, publicadas el 19 de agosto (federalreserve.gov) · Comisión Europea (ESI).
Aviso. Contenido informativo y divulgativo: análisis de ciclo y lectura de documentos públicos, no un servicio regulado de inversión. No es asesoramiento ni recomendación —general o personalizada— ni señal de compra/venta. Las lecturas y regímenes describen la fase del ciclo; no anticipan techos ni suelos ni prometen protección frente a caídas. Los resultados históricos citados son hipotéticos, no auditados, y constituyen validación del proceso, no una recomendación. Los resultados pasados no garantizan resultados futuros; invertir conlleva riesgo, incluida la pérdida total del capital.
Independence. Capital. Conviction. · FGA Research & Advisory · Est. 2006 · 33 años de estudio





