El miércoles, a las dos de la tarde en Washington, Kevin Warsh hizo algo que ningún presidente de la Fed había hecho desde julio de 2023: subir los tipos. Doce votos a favor, ninguno en contra. Un cuarto de punto, hasta el 3,75–4,00%. Y una frase para enmarcar: «El Comité entregará estabilidad de precios».
Dos días después, el Banco de Japón subía a su nivel más alto en treinta y un años. El Banco de Inglaterra se quedaba quieto por tres votos. El BCE ya había subido la semana anterior. Cuatro bancos centrales en nueve días; tres subiendo y el cuarto dividido. Nadie afloja.
Y mientras tanto, en nuestra mesa, el detector de daño estructural bajaba por segunda semana consecutiva. La semana pasada escribimos que si el retroceso se repetía, habría que empezar a hablar de un cambio de ritmo real. Se ha repetido. Así que de eso hablamos hoy.
En una frase. El S&P 500 cerró la semana en 7.650,5, prácticamente plano (−0,1%) pero con un viaje por dentro: mínimos de seis semanas el miércoles tras la rueda de prensa de la Fed y recuperación después. La Fed subió tipos al 3,75–4,00% (12-0) y su mapa apunta otra subida este año; el bono a diez años tocó el 5%. Nuestro Warning Signal cayó por segunda semana seguida y vuelve al nivel de principios de julio, aunque sigue en positivo y lejos de la zona de alerta. La macro propia sostiene su máximo de cuatro años. El régimen sigue siendo Muelle Comprimido, pero es la semana en la que más cerca ha estado de moverse en todo el verano.

La semana en cinco titulares
La Fed sube 25 puntos básicos, a 3,75–4,00%, por unanimidad. Primera subida desde julio de 2023. Su cuadro de previsiones apunta a una más antes de fin de año y no ve la inflación de vuelta en el 2% hasta 2029.
El bono americano a diez años toca el 5%, máximos de diecinueve años. El Dow firma su peor semana desde marzo (−1,7%); el Nasdaq, en cambio, sube un 0,7%.
El Banco de Japón sube al 1,25%, el tipo más alto en tres décadas, con dos disidentes. El yen, curiosamente, cede: el mercado leyó una subida con freno de mano.
El Banco de Inglaterra mantiene el 3,75% por 6 votos a 3, y deja de vender deuda a 20 y 30 años para aliviar el tramo largo.
El petróleo sigue cerca de los 100 dólares. Es el hilo que une todo lo anterior: es lo que tiene a los bancos centrales apretando.
Lo que hizo la Fed, y por qué importa más de lo que parece
Una subida de un cuarto de punto no cambia la vida de nadie. Lo que cambia es el mensaje. Hasta el miércoles, la Fed tenía la mano encima del muelle: sesgo duro, tres disidentes en julio pidiendo subir, pero sin moverse. Ahora la mano aprieta. Warsh lo dijo con sus palabras: la subida «retira una dosis de acomodación», y no considera que la política sea restrictiva salvo en vivienda y agricultura. Traducido: no cree haber terminado.
El cuadro de previsiones lo confirma. De los dieciocho miembros que pusieron su punto (Warsh no puso el suyo, y la rueda de prensa duró la mitad de lo habitual; menos es más, dice él), dieciséis ven al menos otra subida este año, y cuatro ven dos. La mediana para 2026 pasa del 3,8% de junio al 4,1%; para 2027, del 3,6% al 4,1%. Y el dato que más me llamó la atención: la Fed no ve el PCE de vuelta en el 2% hasta 2029. Tres años más de inflación por encima del objetivo, en su propio papel.
El mercado tardó media hora en digerirlo. Las bolsas subieron con el comunicado, cayeron con la rueda de prensa, y el S&P cerró el miércoles en mínimos de seis semanas. El bono a diez años, que había bajado del 4,95% por la mañana, volvió al 5% por la tarde. El jueves y el viernes recuperaron parte del terreno, y la semana acabó casi plana. Pero el mapa de tipos ya no es el mismo que hace siete días.

En nuestro modelo, esto es la Capa 3, la tapa del muelle. Y esta semana pasa de ámbar a rojo: la Fed ha dejado de avisar y ha empezado a hacer, con otra subida ya en el papel.
El detector de daño: el freno se repite
La semana pasada dejamos una frase escrita, y conviene leerla otra vez: «Si el retroceso se repite, empezamos a hablar de un cambio de ritmo real; si no, queda como un sobresalto dentro de una racha que sigue intacta». Se ha repetido.
Nuestro Warning Signal, el índice que vigila si se está formando un círculo vicioso entre la macro, las empresas y las finanzas, ha caído por segunda semana consecutiva. La caída de esta semana es más suave que la anterior, pero entre las dos se llevan por delante la subida del verano entera: el indicador vuelve al nivel de principios de julio. Dos meses de mejora, borrados en catorce días.
Ahora lo importante, que es lo que no ha cambiado. El índice sigue en terreno positivo, como lleva más de año y medio, y sigue a una distancia considerable de la zona de alerta. En febrero y marzo de este año hubo un retroceso parecido y el indicador ni se acercó a cero. Lo que ha cambiado es el ritmo: de mejora sostenida a deterioro de dos semanas. Lo que no ha cambiado es el diagnóstico: no hay círculo vicioso.

Me gustaría poder decir que fue un sobresalto. Los datos dicen otra cosa, y aquí mandan los datos. Dos semanas es un cambio de ritmo. Tres empezarían a ser una tendencia. Lo que vigilamos ahora es la dirección, más que el nivel, y la respuesta llega el viernes que viene.
El motor real, en cambio, no se ha movido
La macro propia sigue a lo suyo. El indicador adelantado sostiene su lectura más alta en cuatro años, la que marcó la semana pasada. El coincidente encadena cuatro meses al alza desde el suelo de junio. El retrasado sigue cayendo. Adelantado arriba, retrasado abajo: es la firma de una fase temprana del ciclo, y esta semana no se ha borrado.
Esto es lo que hace tan interesante el momento. El detector de riesgo frena y la Fed aprieta, pero la actividad real, la que mide la economía y no el riesgo, no se ha enterado. Todavía.
La multitud se enfría, pero nadie se cubre
Esta semana la multitud sí da una dirección, y es hacia abajo, con un matiz raro al final.
Los asesores profesionales que sigue Investors Intelligence han bajado su porcentaje de alcistas al 48,1%, el más bajo desde abril. Pero los bajistas no suben (16,7%): el profesional se va a «corrección», no a «bajista». El particular, medido por AAII, vuelve a terreno negativo (38% de alcistas frente a 39% de bajistas). Y el ratio de alcistas frente a bajistas que seguimos contra el MSCI World se desploma a su nivel más bajo en doce meses.
El matiz raro: nadie compra protección. El put/call, que mide cuánta cobertura se contrata, está en 0,56, el más bajo desde junio. El ánimo se enfría, pero la cartera no se cubre. Esa combinación, pesimismo de palabra y complacencia de hecho, es la que solemos ver antes de que la multitud decida de verdad. Hacia dónde, no lo sabemos; el modelo tampoco lo pretende.
Por debajo, una señal que reaparece: la rotación hacia sectores defensivos, que llevaba cuatro semanas quieta, vuelve a moverse esta semana. Poco, pero en la dirección de la cautela.
Las cuatro capas, en cuatro líneas
Capa 1 · Warning — 🟡 y frenando por segunda semana. Vuelve al nivel de julio. Sigue en positivo, lejos de la zona de alerta.
Capa 2 · Multitud — 🟡 y enfriándose. El profesional en mínimos desde abril, el particular en negativo, nadie compra protección.
Capa 3 · Dinero — 🔴 y apretando. La Fed sube a 3,75–4,00% y apunta otra este año. Diez años al 5%.
Capa 4 · Macro — 🟢 y sosteniendo. Adelantado en máximo de cuatro años, coincidente cuatro meses al alza. Fase temprana intacta.

¿Cambia el régimen?
No. Pero es la semana en la que más cerca ha estado de moverse en todo el verano, y conviene explicar por qué las dos cosas son ciertas a la vez.
Un régimen gira cuando giran dos o más capas de terreno, no de ritmo. Esta semana la Fed sí ha cambiado de terreno (de sesgo a acción). El Warning ha cambiado de ritmo, pero no de terreno: sigue en positivo. La multitud se enfría, pero sin cruzar a miedo. Y la macro propia sostiene. Una capa girada y dos frenando no es un cambio de régimen; es un régimen que se tensa.
La imagen del muelle sirve todavía. La tapa (la Fed) aprieta más que nunca en este ciclo. La base (el Warning) ya no empuja hacia arriba con la fuerza del verano. Y la actividad real sigue firme. Un muelle así puede aguantar mucho tiempo comprimido. Lo que no puede es aguantar indefinidamente si la base sigue cediendo. Por eso el viernes que viene importa.
Los tres caminos, ponderados por el modelo a cuatro-ocho semanas: el muelle sigue comprimido (50%); primera pata, si el Warning encadena una tercera caída y se acerca a cero con la Fed apretando (30%, desde el 20% de la semana pasada); distensión, si el Warning retoma la subida y el mapa de tipos no se endurece más (20%). Son probabilidades del modelo, no previsiones del mercado, y lo describen; no recomiendan nada.
En 30 segundos
El S&P cerró en 7.650, plano en la semana (−0,1%), a un 1,7% de máximos, tras tocar mínimos de seis semanas el miércoles.
La Fed subió a 3,75–4,00% por unanimidad, la primera vez desde 2023, y apunta otra subida este año. El diez años tocó el 5%.
BCE y Banco de Japón también subieron; el Banco de Inglaterra mantuvo por 6-3. El petróleo, cerca de 100.
El Warning Signal cayó por segunda semana y vuelve al nivel de julio. Sigue en positivo, lejos de alerta.
La macro propia sostiene el máximo de cuatro años. La multitud se enfría sin comprar protección.
El «y qué». Régimen sin cambio, pero con una capa girada y dos frenando. Lo que decide es si el Warning encadena la tercera.
Qué vigilar la próxima semana
El Warning, el viernes. Una tercera caída consecutiva convierte el cambio de ritmo en tendencia. Una recuperación lo deja en lo que fue: un sobresalto de dos semanas. Es la alarma que manda.
Los PMI preliminares de septiembre (martes), en Estados Unidos, Reino Unido y eurozona. Primera foto de la actividad después de la subida de tipos.
El petróleo. Si se mantiene cerca de 100 dólares, los bancos centrales seguirán apretando. Si cede, la tapa afloja sola.
La siguiente cita de la Fed es el 27-28 de octubre. El mercado le da un 49% a otra subida.
Si es la primera vez que nos lee
Cada domingo hacemos la misma pregunta con los mismos cuatro instrumentos: ¿en qué fase del ciclo estamos? No preguntamos si la bolsa va a subir o bajar. De cruzar las cuatro capas (daño, multitud, dinero, macro propia) sale un régimen, y el régimen solo cambia cuando giran dos o más a la vez. Esa regla es la que evita reaccionar a una sola noticia, aunque la noticia sea una subida de la Fed.
En la edición anterior explicamos con calma qué es este proceso, para qué sirve y por qué está auditado en abierto: 33 años de muestra, los cuatro grandes bajistas (2000, 2008, 2020, 2022) caracterizados con antelación, y todo depositado con DOI permanente en la página de Evidencia. No le pedimos que se lo crea; le pedimos que lo compruebe.
Y una cosa que no hacemos, nunca: decirle qué comprar. Le damos el mapa. Con el mapa, cada uno decide, de cartera o de empresa.
Estamos en periodo de lanzamiento: la lectura completa del ciclo está abierta, y quien entra ahora entra con condiciones de fundador cuando ese periodo se cierre. No será para siempre.
El informe de la semana, página a página
Las trece páginas del informe institucional de esta edición, sin valores propietarios.













Sigamos la conversación
Una pregunta abierta esta semana: cuando la Fed aprieta y el detector de daño frena a la vez, ¿cuál de los dos ha solido mandar en las semanas siguientes? Le leo en el chat de suscriptores de FGA Macro.
🇬🇧 In English — this week’s read (TL;DR). Central-bank week: the Fed hiked 25 bp to 3.75–4.00% in a unanimous vote, its first increase since July 2023, and its dot plot points to one more this year with PCE not back at 2% until 2029; the BoJ hiked to a 31-year high, the BoE held 6-3, the ECB had hiked the week before, and the US 10-year touched 5%. On our side, the proprietary Warning Signal fell for a second straight week, giving back the whole summer advance and returning to early-July levels, yet it remains in positive territory and well away from the alert zone. Our leading macro indicator held its four-year high while the coincident gauge extended its rise; crowd sentiment cooled (professional bulls at an April low, AAII negative) while nobody is buying protection (put/call at a June low). Regime unchanged, Compressed Spring, but with one layer turned (liquidity) and two braking, it is the closest it has come to moving all summer. The next Warning reading decides whether two weeks become a trend. Editorial content, not investment advice; no targets, no buy/sell calls.
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Sobre el autor
Francisco Salvador. Analista macro desde 1993. FGA Research & Advisory · Est. 2006 · 33 años de estudio. El backtest de 33 años está en abierto, con DOI permanente, en la página de Evidencia.
Fuentes: series propietarias FGA (Warning Signal, Sentiment, adelantado y coincidente macro) con corte al 18 de septiembre de 2026 · Investors Intelligence, AAII y CBOE, mismas fechas · Reserva Federal (comunicado y cuadro de previsiones del 16 de septiembre), BCE (10 de septiembre), Banco de Japón y Banco de Inglaterra (18 de septiembre) · CME FedWatch.
Aviso. Contenido informativo y divulgativo: análisis de ciclo y lectura de documentos públicos, no un servicio regulado de inversión. No es asesoramiento ni recomendación —general o personalizada— ni señal de compra/venta. Las lecturas y regímenes describen la fase del ciclo; no anticipan techos ni suelos ni prometen protección frente a caídas. Los resultados históricos citados son hipotéticos, no auditados, y constituyen validación del proceso, no una recomendación. Los resultados pasados no garantizan resultados futuros; invertir conlleva riesgo, incluida la pérdida total del capital.
Independence. Capital. Conviction. · FGA Research & Advisory · Est. 2006 · 33 años de estudio

