Cincuenta meses. Es lo que lleva en negativo el LEI, el indicador adelantado más seguido de Estados Unidos. Desde julio de 2022 anuncia una recesión que no ha llegado.
Es como una alarma de humo que lleva cuatro años pitando en una casa donde nadie ha visto fuego. Los primeros meses uno abre las ventanas y revisa la cocina. Al cuarto año ya ni la oye. Y ese es el verdadero problema de una alarma que falla: el día que acierte, nadie le hará caso.
Nosotros también tenemos alarmas. Tres, en realidad. Y este invierno estuvieron a punto de sonar a la vez… pero no lo hicieron. Por qué no lo hicieron es, en el fondo, el tema de esta nota.
Mientras el LEI avisaba, la economía crecía
Desde 1980, el LEI ha entrado siete veces en negativo (medido por su variación interanual). Seis acabaron en recesión. La séptima es la actual: la más larga de todas y la única sin recesión.
Entre el tercer trimestre de 2022 y el final de 2024, el LEI cayó de media un 5,5 % interanual. En esos mismos diez trimestres, el GDPNow de la Fed de Atlanta (el modelo que estima el PIB en tiempo real) calculaba de media un 2,8 % anualizado, y la primera cifra oficial del PIB salió en un 2,7 %. Hoy la foto se repite: el LEI sigue en negativo (−1,1 % interanual en julio, y en agosto volvió a bajar) y el GDPNow marca un 3,6 % para el tercer trimestre.
Diez trimestres en los que el LEI y la economía contaron historias distintas, 2022-2024.
Hay que recordar que el LEI no es un mal indicador. Acertó en 1990, en 2001 y en 2008. Su debilidad es que tiene un solo paso: cuando cae, anuncia recesión, y no tiene forma de desdecirse.
Nuestros tres relojes
En FGA leemos la economía real con tres índices propios. Los llamamos relojes porque cada uno da la hora de una parte distinta del ciclo, y el error más común es pedirle a uno lo que le toca a otro.
El adelantado avisa. Recoge lo que se mueve antes que la actividad, como los pedidos nuevos o las expectativas de las empresas. Es el primero en ver llegar el giro y, por eso mismo, el que más se equivoca.
El coincidente confirma. Mide la actividad según ocurre: producción, empleo, ventas. No anticipa nada; dice si el giro está pasando de verdad. En los datos se ve bien el orden, porque el coincidente suele seguir al adelantado con unos seis meses de retraso.
El retrasado es el más curioso, porque se lee al revés. Recoge lo que se mueve tarde, como los costes laborales o el crédito, y lo usamos como las pilas de la economía. Si está alto, la expansión lleva tiempo gastando energía en costes y deuda y las pilas se van agotando. Si está bajo, queda margen.
Los tres son índices de difusión. Por encima de 50, la mayor parte de la economía crece; por debajo, la mayor parte se contrae. Los mostramos suavizados con un filtro que solo usa datos pasados, así que cada punto del gráfico es lo que se podía ver en ese momento (y no una reconstrucción hecha a toro pasado).
Los tres relojes de FGA, 1984-2026.
Primero, el aviso
La regla es sencilla: hay aviso cuando el adelantado baja de 50. La hemos cruzado con las fechas oficiales de recesión del NBER y con el LEI. En las cuatro recesiones desde 1984, nuestro adelantado habló antes.
En 1990 avisó 13 meses antes; el LEI, 6. En 2001, 4 meses antes, frente a 2. En 2008 el aviso llegó en septiembre de 2006, 15 meses antes de que empezara la recesión, cuando el LEI tardó 12. Y en 2020 el adelantado bajó de 50 un año antes, mientras que el LEI no se dio por enterado hasta dos meses después de empezar. Aquí hay que ser justos: nadie anticipó una pandemia. Lo que vio nuestro adelantado fue una economía que se enfriaba, no un virus.
Avisar antes tiene un precio, que es avisar más. Desde 1984 nuestro adelantado ha dado ocho falsas alarmas. Seis duraron entre dos meses y un año. Dos fueron largas: la de 2015-2017 y la de 2022-2026, justo la época en que el LEI se quedó atascado.
Por eso el aviso, solo, no basta.
Después, la confirmación: el retrato de 2008
Un aviso dice «atención». Para saber si va en serio miramos los tres relojes a la vez, y el mejor retrato de lo que buscamos es 2008.
El retrato de 2008 en las líneas suavizadas de FGA.
Aquel año coincidieron tres cosas. El adelantado estaba hundido, muy por debajo de 50 y desde hacía meses. El coincidente caía en picado. Y el retrasado, que llevaba dos años alto, empezaba a corregir: las pilas se habían gastado y la descarga ya estaba en marcha.
Cuando se dan las tres a la vez hablamos de confirmación. Desde 1984 ha ocurrido tres veces (marzo de 1991, agosto de 2001 y octubre de 2008) y en las tres había recesión. Ninguna falsa alarma en cuarenta años. En 2020 no se dio, y tiene sentido: las pilas estaban cargadas y el golpe vino de fuera.
Hemos probado la regla con 48 combinaciones distintas de umbrales. La mitad detectan las mismas tres recesiones sin una sola falsa alarma. Eso no la convierte en una ley, pero sí en algo más que una casualidad.
Cuándo habló cada reloj, en meses respecto al inicio de cada recesión.
Este invierno, a una pieza
No hace falta irse a 2008 para ver el método trabajando. Ha pasado este mismo año.
En febrero y marzo, dos de las tres piezas estaban en su sitio. El adelantado llevaba más de tres años por debajo de 50 y estaba hundido. El coincidente había bajado de 48 y seguía cayendo. Si nos hubiéramos guiado solo por esos dos relojes (o por el LEI, que seguía en rojo), el titular habría sido fácil: la recesión ya está aquí.
Faltaba la tercera. El retrasado no estaba alto ni corrigiendo; estaba en la parte baja de su historia, y subiendo. Las pilas estaban cargadas. Una economía con las pilas cargadas puede frenar, pero le cuesta caer. Y eso fue lo que pasó: en primavera el coincidente tocó suelo y en julio el adelantado volvió por encima de 50.
Invierno de 2026: dos de tres condiciones. La que faltaba era la que decide.
Es la mejor prueba que tenemos de por qué importa el retrasado. Es el reloj que casi nadie mira y el que separa un frenazo de una recesión.
A quién hacemos caso
Cuando el LEI y el nowcast se contradicen, como ahora, la tentación es elegir bando. Preferimos no hacerlo y seguir nuestro proceso.
El GDPNow es un buen velocímetro: desde 2011, su última estimación de cada trimestre ha seguido de cerca la primera cifra oficial del PIB. Pero por construcción no anticipa. Dice a qué velocidad vamos, no si hay una curva delante. Nuestro coincidente tampoco es un velocímetro (lo hemos comprobado: mide cuánta parte de la economía crece, no a qué ritmo) y por eso sirve para otra cosa, que es distinguir la expansión de la contracción. El LEI, mientras tanto, lleva cuatro años viendo una curva que no aparece.
Así que, en la capa de economía real, manda nuestra lectura. Nuestros relojes también fallan; el adelantado lo ha hecho ocho veces y lo hemos contado. La diferencia está en el segundo paso, que sabe separar una alarma seria de una que no lo es. Es la misma vara que aplicamos a las otras tres capas: series propias con cuarenta años de historia y los errores a la vista.
Con una cautela, eso sí: son tres recesiones de ciclo en cuarenta años. Un patrón que se ha repetido, no una probabilidad calculada.
Hoy, en las cuatro capas
Lectura a octubre de 2026.
La capa 4, economía real, está en verde. El adelantado está por encima de 50 desde julio y sigue subiendo. El coincidente aún está bajo 50, pero tocó suelo en primavera y sube desde el verano. El retrasado sigue en la parte baja de su historia, con las pilas cargadas. No hay ni aviso ni confirmación.
El LEI sigue en su alarma de 2022 y el GDPNow, en el 3,6 %.
En el resto de capas (Ciclo, Ánimo del inversor y Dinero) nada cambia por este lado. El régimen sigue siendo el Muelle Comprimido: la presión viene del dinero y del bono, no de la economía real.
En 30 segundos
🟢 Adelantado: por encima de 50. Sin aviso.
🟡 Coincidente: bajo 50, pero subiendo. Sin caída.
🟢 Retrasado: pilas cargadas.
🔴 LEI: 50 meses en negativo sin recesión, su peor racha.
🟢 GDPNow: 3,6 % para el tercer trimestre.
El y qué: el patrón que precedió a las recesiones de 1990, 2001 y 2008 no está hoy sobre la mesa, diga lo que diga el LEI. Este invierno estuvo cerca, y lo que lo frenó fueron las pilas.
Qué vigilar
En las próximas semanas, el GDPNow del 15 de octubre y el LEI de septiembre, que se publica el 22. Si este último volviera a positivo, cerraría su racha.
En nuestros relojes, que el adelantado no vuelva a bajar de 50 y que el coincidente siga subiendo hacia esa frontera. Y, sobre todo, las pilas. Mientras el retrasado siga bajo, faltará la pieza que en 1990, 2001 y 2008 marcó la diferencia.
Que hoy no haya aviso no significa que no pueda haberlo dentro de seis meses. Significa que, con los datos de hoy, no lo hay.
Sigamos la conversación
Este invierno, con dos de los tres relojes en contra, ¿qué le habría hecho falta a usted para hablar de recesión? Le esperamos en el chat de suscriptores (substack.com/chat/9556522).
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Independence. Capital. Conviction. · FGA Research & Advisory · Est. 2006 · 33 años de estudio
Fuentes
NBER, fechas de los ciclos económicos de EE. UU.: https://www.nber.org/research/data/us-business-cycle-expansions-and-contractions
The Conference Board, Leading Economic Index (EE. UU.): https://www.conference-board.org/topics/us-leading-indicators
Federal Reserve Bank of Atlanta, GDPNow: https://www.atlantafed.org/research-and-data/data/gdpnow
FGA Research, índices propios de difusión (adelantado, coincidente, retrasado), 1980-2026.







