En una frase. Los gestores profesionales tienen la caja en el 3,5% de sus carteras, el sexto nivel más bajo desde 1998, y una exposición a bolsa que no se veía desde noviembre de 2021. La misma semana, el 44,4% de los inversores particulares esperaba caídas — y llevaban 29 semanas seguidas más pesimistas que su media histórica. Dos multitudes. Una está dentro con todo. La otra lleva medio año fuera, con miedo.
Empecemos por quién habla
Hay dos encuestas que todo el mundo cita y casi nadie explica.
La primera es la del Bank of America, la Global Fund Manager Survey. Cada mes pregunta a unos doscientos gestores profesionales —en agosto fueron 203, con 581.000 millones de dólares bajo gestión— cuánto dinero tienen en liquidez, en qué están invertidos y qué esperan de la economía. Es la foto del dinero institucional. No de lo que dicen que piensan, sino de dónde tienen puesto el capital.
La segunda es la de la AAII, la asociación de inversores particulares estadounidenses. Cada jueves pregunta a sus socios una sola cosa: ¿la bolsa subirá, bajará o se quedará igual en los próximos seis meses? Es el termómetro del inversor de a pie. Lleva midiéndose desde 1987.
Una mide posiciones. La otra mide opiniones. Y en agosto de 2026, apuntaron en direcciones opuestas.
Lo que dice el dinero profesional
En la encuesta de agosto, los gestores redujeron la caja al 3,5% de sus activos. Es el sexto nivel más bajo en los 28 años que lleva la serie. El propio Bank of America tiene una regla para esto: cuando la caja baja del 4%, lo llama señal de venta. Y su indicador más amplio de posicionamiento, el Bull & Bear, lleva en esa misma zona desde mayo.
El resto de la encuesta cuenta la misma historia. La exposición a bolsa subió a un 56% neto de sobreponderación, desde el 42% de julio. Es el nivel más alto desde noviembre de 2021, y el decimocuarto mes seguido con más bolsa de la que marca el índice de referencia. Un 56% de los gestores —récord de la serie— espera que la economía no aterrice en absoluto; solo un 4% ve una recesión dura. Y un 37% neto espera que los beneficios empresariales crezcan más de un 10% en el próximo año, la cifra más alta desde agosto de 2021.
Traducido: el dinero profesional no solo es optimista. Está invertido como si ya hubiera ocurrido lo que espera.
Caja de los gestores (BofA, agosto) frente a inversores particulares bajistas (AAII, 26 de agosto). Ilustración FGA.
Lo que dice el particular
La semana que cerró el 26 de agosto, el 44,4% de los socios de la AAII esperaba que la bolsa bajase en seis meses. El 32,9% esperaba que subiese. El resto no se pronunciaba.
Un dato suelto de una encuesta semanal no dice mucho. Lo que sí dice algo es la duración. El porcentaje de bajistas llevaba 29 semanas seguidas por encima de su media histórica del 31,5%. Y el de neutrales, 25 semanas por debajo de la suya. Es decir: el particular no lleva un mal jueves. Lleva desde febrero sin fiarse.
Ojo con un matiz, porque la encuesta más reciente ya lo ha movido. En la lectura del 2 de septiembre el pesimismo se enfrió: 37,6% de bajistas y 39,7% de alcistas, el primer registro alcista por encima de su media en siete semanas. Pero el 37,6% sigue por encima del 31,5% histórico. Ya son treinta semanas. El pico de agosto se ha suavizado; el fondo, no.
Porcentaje de inversores particulares bajistas, semana a semana, abril-septiembre de 2026, frente a su media histórica. Ilustración FGA.
Por qué no se hablan entre sí
Aquí está lo interesante, y por lo que merece la pena escribir esta pieza.
Cada encuesta lee su propio extremo en el sentido contrario a la otra. Bank of America llama señal de venta a que sus gestores tengan tan poca caja: la lógica es que, si ya está todo invertido, quedan pocos compradores nuevos. La AAII, con casi cuarenta años de datos, ha visto que sus rachas de pesimismo extremo han coincidido más veces con suelos que con desplomes: cuando el particular ya ha vendido, tampoco quedan muchos vendedores nuevos.
Si uno se tomara las dos lecturas al pie de la letra, se anularían. Una dice arriba hay poco recorrido; la otra dice abajo hay poco recorrido. Y las dos hablan del mismo mercado, la misma semana.
No es un defecto de las encuestas: miden a gente distinta, con dinero distinto y con horizontes distintos. El gestor profesional tiene que estar invertido porque le comparan con un índice cada trimestre. El particular no tiene que estar en ningún sitio, y cuando algo no le gusta se queda fuera el tiempo que haga falta. (Nosotros mismos hemos confundido más de una vez la opinión con la posición, para qué negarlo.)
Por qué le importa esto aunque usted no responda encuestas
Porque la bolsa no la mueve quien opina. La mueve quien compra o vende.
Y hoy el dinero que mueve el mercado —el institucional— está en un extremo de posicionamiento que se ha visto pocas veces. Cuando eso ocurre, el mercado se vuelve más sensible a las malas noticias que a las buenas, sencillamente porque hay menos caja esperando para aprovecharlas. No hace falta que pase nada grave. Basta con que los beneficios, que ya se descuentan creciendo más de un 10%, crezcan un poco menos.
El particular pesimista, mientras tanto, es dinero que está fuera. Si el mercado sigue subiendo sin él, en algún momento entra, y ese suele ser el último tramo de un ciclo. Si el mercado cae, ya está fuera y no vende más. Ninguna de las dos cosas es una predicción. Son las dos formas en que este reparto puede resolverse.
La segunda paradoja: el consumidor está con el particular
Hace cuatro días contamos aquí que la encuesta de Confianza del Consumidor de la Conference Board lleva 18 meses con su índice de Expectativas por debajo de 80, el nivel que la propia serie asocia con recesión en el año siguiente.
Ahora súmenle esto. El consumidor pesimista desde febrero de 2025. El inversor particular pesimista desde febrero de 2026. Y el gestor profesional, en el otro extremo, con menos caja que casi nunca. La Multitud —así llamamos a esta capa— no está dividida en dos. Está dividida en dos con la mayoría de la población de un lado y la mayoría del dinero del otro.
Lo que esto no confirma — todavía
No hay que inflarlo.
Los propios gestores, en la misma encuesta, señalan sus riesgos: un 32% cita la burbuja de la IA como el mayor riesgo de cola, un 27% una subida desordenada de los tipos de los bonos, un 25% una segunda ola de inflación. Y un 19% neto opina que los balances de las empresas están excesivamente endeudados, la cifra más alta desde marzo de 2023. Están invertidos con todo, sí. Pero no ciegos.
Y el 49% de los socios de la AAII reconoció, la misma semana en que se declaraba bajista, que las previsiones de las empresas en la temporada de resultados habían sido mejores de lo que esperaba. El pesimismo del particular es de ánimo, no de datos. Eso también cuenta.
La traducción a nuestras cuatro capas
Capa 2 · Multitud — 🟡, y es donde vive todo esto. Es la capa del ánimo, no la de los hechos. Y hoy el ánimo tiene dos caras que no coinciden: el dinero profesional en un extremo de posicionamiento, el particular y el consumidor en el extremo contrario de humor. En nuestro marco, una capa cuenta cuando sus extremos apuntan en la misma dirección. Cuando apuntan en direcciones opuestas, la capa está en vigilancia, pero no confirma nada. Es exactamente lo que hay.
Capa 1 · Ciclo — sin cambios. El crédito no muestra tensión. Los diferenciales no se han abierto y la encuesta de préstamos bancarios sigue sin señales de recesión.
Capa 3 · Dinero / la Fed — sin cambios. El rango sigue en 3,50-3,75%. Jackson Hole dejó a un presidente Warsh que ve una economía "que se ha fortalecido" con una inflación que aún no cede. La cita que puede mover esta capa es el FOMC del 15-16 de septiembre.
Capa 4 · Economía real — sin cambios. El indicador adelantado subió en julio y su tasa a seis meses volvió a positivo por primera vez en más de cuatro años.
Semáforo de las cuatro capas. Ilustración FGA.
Nuestro marco exige al menos dos capas moviéndose a la vez para hablar de un cambio de régimen. Hoy hay una en vigilancia, y ni siquiera de acuerdo consigo misma. El régimen semanal sigue siendo Muelle Comprimido.
En 30 segundos
Los gestores profesionales tienen la caja en el 3,5%, sexto mínimo desde 1998, y una exposición a bolsa del +56% neto, la mayor desde noviembre de 2021. Es el 14.º mes seguido sobreponderados.
El particular lleva 30 semanas más pesimista que su media histórica. El pico del 26 de agosto (44,4% bajistas) se ha suavizado al 37,6%, pero sigue por encima del 31,5% de media.
Cada encuesta lee su extremo al revés que la otra: BofA lo llama señal de venta; la historia de la AAII lo asocia a suelos. Tomadas al pie de la letra, se anulan.
Los gestores no están ciegos: citan la burbuja de IA, los tipos de los bonos y una segunda ola de inflación como riesgos. Y el particular reconoce que los resultados fueron mejores de lo esperado.
En nuestro marco de 4 capas, esto es una capa en vigilancia, y dividida. Se necesitan al menos dos moviéndose a la vez para hablar de cambio de régimen.
El "y qué": una multitud tiene el dinero y la otra tiene el miedo. Eso no dice hacia dónde va el mercado. Dice que está más tenso de lo que parece por fuera, y que el próximo dato que importa no es una encuesta, sino los beneficios que el dinero profesional ya da por hechos. La siguiente encuesta de BofA sale a mediados de septiembre, la misma semana que la Fed. Ahí seguiremos.
Sigamos la conversación
Si tuviera que fiarse de una de las dos multitudes, ¿de cuál? ¿De la que tiene el dinero puesto, o de la que lleva siete meses sin querer ponerlo? ¿Y por qué?
Le leo en el chat de suscriptores de FGA Macro — es el sitio para el matiz y la discrepancia.
Si quiere seguir el resto de piezas de esta serie —cómo cruzamos cada fuente institucional con nuestro marco de 4 capas—, suscríbase. Es gratis y sin condiciones.
Fuentes primarias: Bank of America Global Fund Manager Survey, agosto de 2026 (encuesta del 7 al 13 de agosto; 203 gestores; 581.000 M$ bajo gestión; resumen detallado en Atrani Capital) · AAII Investor Sentiment Survey — resultados históricos y comentario de la semana del 26 de agosto. Próxima encuesta BofA: mediados de septiembre de 2026. La AAII publica cada jueves.
Aviso. Contenido informativo y divulgativo: análisis de ciclo y lectura de documentos públicos, no un servicio regulado de inversión. No es asesoramiento ni recomendación —general o personalizada— ni señal de compra/venta. Las "señales" que se mencionan son las que cada institución define para su propia encuesta, no una recomendación de FGA. Los resultados pasados no garantizan resultados futuros; invertir conlleva riesgo, incluida la pérdida total del capital.
Independence. Capital. Conviction. · FGA Research & Advisory · Est. 2006 · 33 años de estudio
PARA INVERSORES INSTITUCIONALES
¿Dirige capital, gestiona riesgo o construye estrategia para un comité?
FGA Research distribuye su Informe institucional de Macro y Mercados —el mismo marco de 4 capas, con series propietarias y lista de vigilancia— bajo demanda y con cualificación previa. Confirmamos elegibilidad y enviamos el informe completo en 24 horas.




